¿Cuáles son las afecciones psicológicas que afectan a los ancianos?

La atención personalizada psicológica que proporcionamos en Centro Residencial Almudena es uno de los servicios que ha posibilitado que consigamos estar en el ranking de residencias de ancianos de Málaga.

Para ello, disponemos de un departamento de Psicología que sirve de gran ayuda a los residentes en los procesos de adaptación que sufren cuando empieza su período de estancia en centros de mayores como el nuestro.

Nuestro equipo de psicólogos/as tiene un papel imprescindible para proporcionar a aquellos ancianos apoyo, después de haber sufrido una enfermedad o se hayan tenido que someter a una intervención quirúrgica que les haya pasado “factura emocional”.

Tres afecciones psicológicas que sufren las personas mayores

En más de una ocasión hemos mencionado en este blog la importancia de vigilar de cerca el estado anímico de las personas mayores.

El hecho de ver reducidas ciertas de sus capacidades físicas, sufrir cierto aislamiento o sentirse menos autónomos, provoca que muchos ancianos desarrollen problemas psicológicos como estos tres que vamos a ver a continuación y que constituyen algunos de los más frecuentes: pérdida de autoestima, depresión y ansiedad.

Pérdida de autoestima

Uno de los principales problemas de corte psicológico entre el colectivo que conforman las personas de mayor edad es la pérdida de autoestima.

No podemos olvidar, que en el ser humano existe una necesidad fundamental de sentirse aceptado y formar parte de “algo”.

A los 65 años, la llegada de la jubilación, a pesar de que muchos se sientan activos, sufran una pérdida de autoestima, sobre todo los que ven cómo su puesto de trabajo ha pasado a ser realizado por otra persona más joven.

No obstante, en edades más avanzadas rondando los 80 años, la falta de autoestima viene protagonizada principalmente por el cambio de rol al que se ven sometidos los mayores: han pasado de ser los cabezas de familia tanto en términos morales como en términos económicos a depender completamente de sus hijos u otros familiares a los que tienen que obedecer y aceptar que tomen decisiones por ellos.

Si a todo esto le sumamos la realidad de trasladarse a una residencia de ancianos donde ya no tiene sus pertenencias básicas, el resultado termina siendo una pérdida total de autoestima debido a que el anciano siente que nada depende ya de él e inclusive lo apartan de su casa y del resto de cosas básicas con las que pasaba su tiempo libre.

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Depresión

A pesar de que el sentimiento depresivo puede entrar dentro de la normalidad en el proceso de envejecimiento, no es lo mismo que una persona mayor sienta puntualmente una leve depresión a que presente un cuadro depresivo de mayor gravedad.

El problema es que diagnosticar depresión en las personas de mayor edad no es fácil al poder mezclarse perfectamente con los síntomas de otras enfermedades degenerativas o crónicas.

Entre las razones que se esconden tras la depresión de las personas mayores están la pérdida de autoestima, los cambios psicofísicos y los obstáculos físico-motrices.

Tampoco estaría de más incorporar la sensación que tienen de “no servir de ayuda” que trae consigo la jubilación y el hecho de no desempeñar el rol familiar que antes desempeñaban.

Es fundamental reconocer que la apatía es uno de los principales indicios de la depresión. En estos casos, el papel de los psicológicos que están pendientes de los ancianos resulta imprescindible.

Ellos pueden detectar estos problemas a tiempo y poner en práctica una serie de rutinas que contribuyan a integrar a los mayores en la residencia y favorezcan la creación de relaciones entre ellos.

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Ansiedad

La cualidad de los ancianos para superar momentos de estrés es inferior ahora con respecto a cuando tenían menos años.

No obstante, esto se traduce en una reacción contraria: como tienen el umbral de resistencia al estrés menor, sus mecanismos de defensa para impedir padecerlo se activan un mayor número de ocasiones, dando lugar a estados de alerta continuados que pueden causar ansiedad en las personas mayores.

Evidentemente, procurar llevar una vida sin sobresaltos y tranquila es elemental para las personas mayores, algo que no siempre es sencillo entre los problemas económicos, de salud, soledad…

Por ello, muchos ancianos viven constantemente en una especie de estrés que les deriva a cuadros de ansiedad que tienen que ser vigilados para que no vayan a más.


En conclusión, se tratan de tres afecciones psicológicas relacionadas entre sí y que pueden provocar verdaderos estragos en las personas mayores si no se les presta atención, ya sea por parte de sus hijos o del personal especializado del equipo de psicología que le espera en el Centro Residencial Almudena. Visítenos y descubra por qué somos una de las mejores residencias de ancianos de Málaga.